Asamblea Ciudadana

Una demostración de fuerza. Una exhibición de músculo. Un acto de autoafirmación, pero también de advertencia al sistema político en general y al actual inquilino de la Moncloa en particular. Todo eso busca Podemos en su primera gran manifestación como partido, con la que este sábado pretende llenar el centro de Madrid. La manifestación termina en la Puerta del Sol, epicentro del 15-M del que la organización se siente heredera.

Hace un año, Podemos no existía como tal. Era una suerte de ‘queremos’ (o ‘querríamos’) con orígenes muy concretos. Unos profesores de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, una corriente de opinión con raíces en el 15-M y sectores de la izquierda a la izquierda del PSOE y una cabeza visible: Pablo Iglesias. Hoy más de una encuesta sitúa al partido como el primero en intención de voto. Así ha llegado de la nada hasta este 31 de enero el movimiento de Pablo Iglesias:

1.-Gaudeamus igitur

Las tres personas que figuran como fundadores de Podemos en los registros del Ministerio de Interior tienen algo en común: son profesores de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.

99 segundos one step beyond

99 segundos one step beyond

En 2008, Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Carolina Bescansa, junto con otros docentes e investigadores como Íñigo Errejón y Pablo Sánchez-León, fundan Promotora del Pensamiento Crítico, una de las incubadoras de Podemos.

Con ese y otros paraguas organizan actos y debates, como “99 segundos one step beyond”, un debate con un formato inspirado en parte en el programa 59 segundos (cartel a la derecha), que acabarían desembocando en formatos televisivos como La Tuerka.

2.- El parlamento de verdad son las tertulias

“Tengo la impresión de que los parlamentos no sirven para nada”, confesaba Pablo Iglesias en una entrevista con Jordi Évole hace menos de tres meses. “Esa intervención vale para algo si sale un vídeo”. Como parlamentario europeo, Iglesias asegura tener “la sensación de que el debate parlamentario no sirve y que los verdaderos parlamentos son las tertulias de televisión”.

Pablo Iglesias, cuya foto llegó a servir como logotipo en las papeletas de las elecciones europeas, entró en la vida de los españoles a través de una pantalla de televisión. Dos programas, La Sexta Noche (La Sexta) y Las mañanas de Cuatro, lo consagraron definitivamente. Sin embargo, el paso de televisiones como Tele K y Canal 33 a las cadenas nacionales comenzó con episodios como este, en el que él mismo reconocía cruzar “las líneas enemigas” para “charlar en territorio comanche”. Entonces era presentado tan solo como simpatizante del 15-M. Enfrente, el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras y el periodista Federico Jiménez Losantos. Era El gato al agua, en Intereconomía. Abril de 2013. Para muchos, su salto al estrellato.

 

3.- Podemos es un partido, pero no cualquiera

En el Ministerio de Interior figura la inscripción de Podemos el 11 de marzo de 2014. Constan como responsables legales el propio Iglesias, Monedero y Bescansa. El partido pronto inició una gran expansión, aunque en la Ejecutiva (de cinco hombres y cinco mujeres) hay una importante presencia del núcleo duro universitario que acompaña a Iglesias.

Desde entonces, la formación ha alentado la aparición de círculos, o foros de debate y movilización por temas o localidades, sin que exista un listado oficial que reconozca a algunos y los diferencie de los aparecidos espontáneamente o los incluso contradictorios con las tesis fundamentales del partido.

Podemos ha utilizado numerosas herramientas para propagarse con rapidez. Ha renunciado al concepto de militancia clásica (inscripción, pago de cuotas, cierta presencia física) y apuesta por los inscritos, o personas que se registran, debaten y votan a través de internet. Según la organización, hay ya 319.000, más que el número de militantes del PSOE (unos 200.000), pero menos que el PP, que presume de tener más de 800.000 afiliados (aunque no es público el número de militantes que pagan cuota y el de simpatizantes). El partido también se ha servido de las redes sociales para multiplicar su eco. Pablo Iglesias tiene 800.000 seguidores en Twitter (Rajoy, 691.000, Sánchez, 127.000) y Podemos, 514.000 (el PSOE, 206.000, PP, 204.000).

4.- Pisando la moqueta de la casta

La noche del 25 de mayo, los líderes de Podemos comparecieron con media sonrisa. Habían logrado 5 de los 54 diputados al Parlamento Europeo y 1.200.000 votos. Estaban satisfechos con un resultado electoral que pilló desprevenido hasta al más audaz de los estudios demoscópicos, pero no se conformaron. Con gesto serio, anunciaron que iban a por más y que no pararían hasta presentarse a las elecciones generales y ganarlas.

 

Poco más de seis meses después, ha quedado claro que el Parlamento Europeo estaba llamado a ser un trampolín, pero sólo eso. El primero de los cinco en abandonar el barco fue Carlos Jiménez Villarejo, que estuvo sólo unas semanas en la Eurocámara. En los próximos meses lo harán probablemente Pablo Iglesias, más que posible candidato a la presidencia del Gobierno, Teresa Rodríguez, que aspira a la Junta de Andalucía, y Pablo Echenique, que quiere presentarse a las autonómicas en Aragón. Siempre y cuando superen el proceso de primarias de la organización. Después de sólo uno de los cinco años que dura la legislatura europea, en la Eurocámara podría no quedar casi ninguno de los candidatos elegidos en las urnas.

5.- Proclamación y derrota del sector crítico

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Pablo Echenique (en la foto) quería otro modelo. El eurodiputado no quería un secretario general sino tres portavoces y la elección por sorteo de los componentes de los órganos de dirección. Así se evitarían vicios de los partidos tradicionales, como el culto al líder o tener una ejecutiva separada del las bases. Así lo propuso a la Asamblea Ciudadana que se celebró en octubre. Sin éxito.

Pablo Iglesias se impuso sin concesiones y pidiendo tener las manos libres. “Sé que, si la gente está de acuerdo con nuestra propuesta, se echarán a un lado porque son gente honesta para apoyarnos en este trabajo”, aseguró en el encuentro.

Echenique y su equipo no se echaron a un lado y han hecho suya aquello de que “el cielo no se toma por consenso, sino por asalto”. Una frase que pronunció Iglesias durante el encuentro (inspirada en Marx). El propio Echenique pugna en Aragón por controlar el partido contra la lista apadrinada por Iglesias. Teresa Rodríguez, eurodiputada y del sector crítico, aspira a ser la candidata a las elecciones andaluzas.

6.- Primer partido en intención de voto directo

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Noviembre fue un buen mes para las expectativas electorales de Podemos. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, cuyas entrevistas se hicieron en octubre, colocó a Podemos como primera fuerza en voto directo (y tercera en estimación de voto).

Aunque el escenario de elecciones generales era remoto entonces, el gráfico, de Kiko Llaneras (Politikon) resume la tendencia, también expresada en otros sondeos de empresas privadas en las mismas fechas:

7.- Los tics de la vieja política

Monedero

La exigencia de transparencia y de beligerancia contra la corrupción parece haberse vuelto en contra de Podemos. El partido denuncia una cacería, una campaña de acoso y derribo contra sus líderes. Sin embargo, tanto Íñigo Errejón como Juan Carlos Monedero (en la foto) han pasado de ser sólidos pilares del proyecto a presentar grietas de incierta evolución.

Monedero cobró 425.000 euros a través de una empresa de la que es el único titular por asesorar a Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador. Aunque tributó en España, lo hizo por medio de una sociedad sin estructura ni empleados y no como persona física, ahorrándose buena parte de los impuestos. Además, declaró la actividad tres años después justificando un retraso en el pago y no informó debidamente a la Universidad Complutense hasta el último minuto, lo que le ha valido un expediente por parte de la institución.

El secretario de Política de Podemos, Íñigo Errejón, también se enfrenta a un expediente en la Universidad de Málaga, para la que hizo trabajos sin respetar un contrato que le obligaba a trabajar en el campus 40 horas a la semana. Su supervisor era otro profesor vinculado a Podemos.

Estos casos, que Pablo Iglesias ve como munición enemiga en una caza de brujas, son para el resto de partidos la prueba de que la nueva formación ni es tan nueva en las formas ni puede dar lecciones a los demás.

(Fotos: Podemos, Promotora de Pensamiento Crítico, Parlamento Europeo)


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